H Y P E

¿Chilango es ofensa?

Arte Local presenta- Alan Serna1

"Chilango: cuerpo de chile, cara de chango" 
¿Sera? 
Si se creció en la ciudad, por alguna extraña "costumbre", o algo por el estilo, se es automáticamente un chilango; y será hasta el fin de los tiempos visto como una figura un tanto apática, ave de mal agüero para los dueños de los terruños fuera de la enorme capital. 
La Real Academia, los Regios, los estudiados y los no tanto tienen su propia definición. 
Aquí algo de historia sobre la cruz de nuestra parroquia: Chilango

Puede sonar a debate chafa, de político barato incluso, discutir de un tema tan vano como el de un termino; porque eso es a quien le sorprenda: Chilango paso de ser adjetivo a ser termino, que engloba a una ciudad y como tal a una cultura. Por años se ha intentado descifrar el origen, y haya aquel que intente perseguir todas y cada una de las increíbles teorías de la creación de esta palabra, créame que si lo logra, rompería con una de los enigmas sociales/culturales/históricos/y demás más representativos de el país. 

¿Qué es pues Chilango? 
Chilango es para todos nosotros un «defeño», un «capitalino». Hasta la Real Academia Española tiene como definición de chilango: «Natural de la ciudad de México o del Distrito Federal. [adj.] Méx. Perteneciente o relativo a esta zona metropolitana». El Diccionario del español usual en México dice de ella: «Que es originario de la ciudad de México, que pertenece a esta ciudad o se relaciona con ella; citadino».

Todo iba bien hasta aquí. Después de leer esto, que por cierto es de la revista Algarabía, me encontré con la historia más increíble: la raíz de la palabra. 
Y es que se ha intentado adoptar el "citadino" el "capitalino" y hasta el "defeño", pero por sobre todo esto, ha prevalecido y aumentado su caracter el afamado "chilango". 

El término "capitalino" para definir al nacido en la ciudad de México, tiene el inconveniente de ser un término genérico para todas las capitales de estados y países. El término "defeño" es muy reciente y Juan Palomar de Miguel fue el primero en registrarlo en 1991 en su Diccionario de México. Parece corresponder al momento en el que la Ciudad de México cubría la extensión del Distrito Federal, aunque eleva unas siglas administrativas a la categoría de patria chica, y deja de perder la aceptación de los muchos. lo común. 
El término Chilango empezó en Veracruz.

El primer lexicógrafo que la registra es Alfred Bruce Gaarder en 1954 en su obra "El habla popular y la conciencia colectiva", en una lista de gentilicios mexicanos, donde viene como “Chilango... México, DF. Francisco J. Santamaría la define en 1959 en su diccionario de mejicanismos, como una “Variante de shilango, usada en Veracruz”, afirmando que proviene “Del maya xilaan, pelo revuelto o encrespado” y que es “Apodo popular que en Veracruz se da al habitante del interior, en especial al pelado de México. Juan M. Lope Blanch, en "El léxico indígena en el español de México", de 1969, acepta el origen maya de chilango y su carácter peyorativo, incluyéndolo en una lista de indigenismos que “forman parte del vocabulario vivo de la Ciudad de México”.

César Corzo Espinosa lo registra en Chiapas en 1978 como nahuatlismo, del término chilan-co (“en donde están los colorados”), conociéndose con este apodo a los habitantes de la Ciudad de México, aludiendo al color de su piel, enrojecida por el frío, que se aplicaba a los aztecas por los nahuas del Golfo de México”, justificando también que se llame guachinangos a los habitantes del Altiplano, en alusión de un pez rojo, especie de pargo colorado, como los cachetes de los arribeños”, como lo hizo José Miguel Macías, en Diccionario cubano.

Aunque tambien existe esta otra teoría en la que la palabra (tan usada) proviene de "xilango", y ésta a su vez del maya "xilaan", que es un adjetivo que se aplica a las personas de pelo chino o encrespado. Originariamente, en Veracruz, se le decía xilango «al habitante del interior, en especial al pelado de México», es decir, a quien pertenecía a la baja estofa capitalina. Y de Veracruz pasó a otras partes de la República como forma despectiva para apelar a ésos que tan mal caen, ésos que, por vivir en la capital, creen saberlo y tenerlo todo.

Arte Local presenta Alan Serna2

Sin embargo, el término, aunque común, no deja de ser interesante. Por un lado, se usa despectivamente: «¡Cómo chingan los chilangos!», o «Es la típica actitud chilanga», cuando alguien se estaciona en segunda fila, por ejemplo, o, peor aún, en frases como: «Haz patria: mata un chilango», que la dicen desde los regiomontanos hasta los yucatecos. 

Otros dicen, ya más como voz popular que el término fue adjudicado a los paseantes por la similitud de arribar multitudinariamente a las playas, en temporadas vacacionales como lo hacen los “Huachinangos” peces del golfo de color rojo, usándolo como arquetipo al color adquirido por los paseantes tras su exposición solar y degenerado de “Huachinango” a “Chilango” de boca en boca y de generación en generación. Aunque en la jerga popular proviene de la fusión de dos palabras Chile y Chango a lo que se referían a su cuerpo de chile y cara de chango "Chilango".

Muchas veces,los chilangos solemos ser clasificados o estereotipados por como son los comerciantes y vendedores,conocidos por su mala fama de oportunistas y calculadores,ocurriendo así que algunos de los demás pobladores de la República generalicen así a todos los de este origen. Frecuentemente por las condiciones de inseguridad, ya saben.

Debido al desmedido crecimiento de la ciudad, las diferencias entre la capital y el resto del país se acrecentaron hasta dar nuevo ímpetu a ciertos rencores históricos -algunas veces válidos, y otras simplemente infames- entre los mexicano. Para los habitantes de las otras partes de República Mexicana, el chilango es agresivo, mal educado, irrespetuoso, deshonesto y manipulador. 

Sin en cambio, el chilango tiene como argumento el de la envidia de los otros paisanos, por no vivir en la urbe del país; y así se pasan los largos debates, cada quien atrincherado en su esquina, y con el amor a su lugar de procendencia...

Por que sí algo podemos notar, es que a los que habitamos el D.F. nos gusta que nos digan Chilangos, nos recuerda de que estamos hechos: Smog, gente y caos. Como no. Y mientras la tradición siga, o no, los habitantes siempre tendrán como apoyo el viejo refrán: "Fuera de México, todo es Cuautitlan".

No somos machos, pero somos chilangos. Felices y pacificas vacaciones a todos. Chingaos.