H Y P E

Editors - The Weight Of Your Love


Lo digo desde el inicio para que quede claro. Me ha costado bastante sacar una conclusión clara sobre The Weight Of Your Love, el disco con el que Editors reaparecen tras

cuatro años de silencio. De hecho tengo la sospecha de que en mi cabeza va a seguir evolucionado una vez que estas líneas queden publicadas. Si hubiese puesto negro sobre blanco mis primeras impresiones lo hubiese despachado con una nota baja y una sentencia de tomadura de pelo, pero tras varias semanas de escuchas constantes, el nuevo vástago de los de Birmingham va cobrando un cuerpo que no esperaba en principio, pero aún muy lejos de lo deseado. Vamos al tema, porque sigue habiendo claroscuros. Con ustedes, el retorno de Editors.

El primer tramo del disco tiene un denominador común: Echo & The Bunnymen. Por mucho que la línea que domina The Weight sea calcada a esas cuatro notas que Depeche Mode han puesto aquí y allá desde Personal Jesus cuando quieren ponerse el sombrero de cowboy, los arreglos de corte oriental son clavados a lo que Ian McCulloch y sus chicos hicieron en Porcupine (1983). Es un tema que va entrando despacito, con misterio, a medio tiempo, y amenazando con crecer, en especial cuando aparecen esos coros sacados de la coral del Ejército Ruso, pero nunca termina de romper, acaba abrupta, dejándonos con la miel en los labios, pero como cumple su función introductoria y perfila un halo de que algo gordo va a venir, podemos transigir con todas esas cosas sospechosas que hemos detectado. Rompiendo la estructura habitual, no escrita, que dice que después de una entrada así viene algo rápido y enérgico, se presenta Sugar, otro tema contenido, más oscuro, juguetón entre electricidades graves y atmósferas semi-industriales que de nuevo recurre al soniquete oriental para llenar los intermedios instrumentales. Y finalmente aparece A Ton Of Love, la primera canción que adelantaron, y que me sirve de perfecto ejemplo para ilustrar lo de antes. La similitud con los Bunnymen se acentúa de tal modo que casi es difícil creer que son Tom Smith y los suyos. Pero es un temazo, se mire por donde se mire.


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Como ha pasado otras veces, todas mis dudas giran en torno a la delgada línea que separa lo que podemos considerar una copia descarada del rendir homenaje al estilo de otros. No es necesario que una canción resulte un plagio clavado, a veces con una serie de detalles es suficiente para dejar al descubierto muchas cosas. Siempre he defendido a las bandas que se han aproximado peligrosamente a esa línea siempre y cuando el resultado sea brillante. No me importa. Pero a veces me quedo con el ceño fruncido. The Weight Of Your Love es un disco que contiene un puñado de evidencias de ese tipo, aunque también es verdad que logra momentos brillantes.

Por tanto no puedo cerrar el bloque con mala cara, por mucho que siga habiendo cosas que chirríen. Cierto que este mix de influencias depechero-bunnymeras (virgen santa), no funciona de primeras, pero poco a poco va cobrando cuerpo y dulcificando la sensación. Supongo que será la falta de costumbre, pero al final del disco valoraremos este tramo como el más sustancioso. Ahora bien, a partir de aquí entramos en otros terrenos.
Es la hora del almíbar y el edulcorante. Por mucha orquestación a base de violines, por mucho falsete que saque Smith, por mucho detallito a base de arreglos hechos con buena mano, el triunvirato que conforman What Is This Thing Called LoveHonesty y Nothing nos lleva a terrenos de pausa y melaza, de melodías blanditas que adolecen de músculo. El empeño de Editors por ocultar sus poderosos trabajos de guitarra les lleva a estos derroteros. A situaciones a medio camino entre Keane, Coldplay -con los manidos uoh-ohs de por medio-, estrofas entonadas exactamente como haría Tracy Chapman -What Is This…-, e incluso a veces hasta  Springsteen -Nothing es muy evidente-.

The Weight Of Your Love amaga con reponerse con Formaldehyde y Hyena, pero es un espejismo. La primera podría ser un potente single si tuviera impreso mayor vigor. Lo tiene todo, menos la garra. Y la segunda, que vagamente recuerda a los Editors originales, queda coja por los mismos motivos. Y es cuando empezamos a echar de menos y muy en serio, la presencia de Chris Urbanowicz a la guitarra -ya perdida en 2009-.
El tramo final lo afrontamos con Two Hearted Spider, que a un ritmo de batería que rememora el Atmosphere de Joy Division, intenta de nuevo acudir a viejos tiempos de pausa creciente hacia la épica sin que, de nuevo, la sangre llegue a correr como debe. Sorprendentemente, The Phone Book da otra sensación. Pese a que Smith se esfuerza en volver a parecer Springsteen, y el tono country-rock de atardecer reflexivo, contiene detalles que logran que por primera vez un tipo inesperado de canción pueda funcionar. Lástima que lo acumulado nuble un tanto la percepción a estas alturas. Pero hay que esforzarse, porqueBird Of Prey también resulta salvable, gobernada desde su base rítmica, por mucho que, de nuevo, vuelva a estar inspirada por otra cosa -recuerden One Headlight de The Wallflowers-.
Editors han resucitado, sí. Cualquier cosa después del fiasco de In This Light And On This Evening (2009) siempre será mejor. El disco no suena mal. Editors tienen calidad de sobra, Tom Smith porta el carisma necesario, el trabajo con las letras merece atención, las melodías son pegadizas, pero todo ello no es suficiente cuando un grupo que sabemos tiene personalidad y es capaz de sonar a sí mismo y hacerlo tan bien, recurre de forma tan clara a inspiraciones ajenas -todos mis respetos a todos los mecionados- que enturbian el producto y generan tantas dudas. The Weight Of Your Love mejora con creces a su predecesor, pero el empeño en desmarcarse y desencasillarse con respecto a los inicios de la banda no está siendo bien conducido en mi opinión. La reducción del peso de las guitarras está lastrando, y aún así, son capaces de sacarse un tema firme candidato a ser de los mejores del año. Una pena. Me queda la esperanza de ver cómo evoluciona el disco con el paso de los meses, aunque la garra y el empaque no creo que aparezcan por ciencia infusa.