H Y P E

Crónica: #NrmalDF [ 2da Parte ]


¿Alguna vez estuvieron en un lugar, donde todo alrededor de ustedes, era una fiesta brutal? 
Pional, Kelela y Blood Orange; ya ustedes se podrán imaginar. 
...

Cae la noche. Un atardecer de esos ideales para red social sucede y el Festival Nrmal estaba listo para servir los plato fuertes del menú. Escenario Azul, 18:00 pm. Yo y mis amigos nos disponíamos a ver nuestra razón de venir hasta tierra de militares solo para un festival. Playeras con la leyenda "Cómeme" se fueron acercando más y más a nosotros; sí: Matías Aguayo haría su participación frente a el primer (y único, de no haber sido por Pional) lleno del día. 

Lo alcanzamos a ver en soundcheck 15 min antes de la hora pactada. Vaso rojo y camisa abierta, saludando gente como amateur. ¿Hace cuantos años de eso? 
Alisto instrumentos y se escondió. Cambio de camisa y en pleno baile, puso en On los synths y comenzó con su set. 

Se le veía cómodo, relajado. Tenía problemas con el audio y no paro. Aplaudía y bailaba, reía a carcajadas frente al mic. Obviamente, la gente reaccionaba de lo mejor... ¿Alguna vez estuvieron en un lugar, donde todo alrededor de ustedes era una fiesta brutal? Eso fue Matías Aguayo en Nrmal. 
Hasta íntimo. En la última edición del Corona, saco todos los hits. Mainstream. Acá no, toco lo que le sentía mejor y a nosotros en el pasto no nos importo. 

Los globos que adornaban la escenografía paseaban como pelota playera en festival tipo Foro Sol. Constantemente miraba a mi alrededor para descifrar el ambiente en que me sumergí. Nadie tan apendejado por las chelas, igual y uno que otro que le metió al ácido (Saludos Vice), pero todos bailando parejo. De mi lado izquierdo, el equipo de medios de Frente pasándola cabrón. De mi lado derecho, todo un público entregado a cada golpe de bocina. Atrás la mitad de la Little Jesús (banda del NrmalMonterrey) brincando y chocando vasos al puro estilo Tropipop. Una fiesta. 


Noisey

Matías Aguayo en Soundcheck

Matías Aguayo X Mostro 

Al termino del set alemán, se sentía ya la evolución de ecosistema en el Lomas Altas. No se como y no me explico, pero se siguen dando esas conexiones que solo pasan a la mitad de un festival: Haces amigos de la nada; de repente eres un tipo interesante; entablas diálogos con elocuencia a pesar de la cerveza caliente. Caminar de un escenario a otro implicaba palmadas en la espalda con completos extraños. Mucha sonrisa. Intercambios de opinión y unas carcajadas. Ya sabíamos que no llegaría más gente. Nosotros, solo nosotros, seríamos parte de la bienvenida al Nrmal a la capital. 
Elegimos estar ahí. 

Y así con la audiencia, lo mismo con el Mercadito. Caras largas y exhaustas de emprendedores se veían ahora relajadas. Tirados en el pasto cuidando el local. Un tipo tocando el ukelele que antes vendía. Me acerqué y conocí magnificas personas. El Festival en su máxima expresión. 

Pional. 
¿Sin Talabot?
Sigue siendo Pional. 
La tierra, ya más suelta por el constante baile. No importaba. Otro lleno, este todavía mas notorio. Pulcro. Buena electrónica y además reconocida. Pobres aquellos que sueltan su varo para ver a Avicci. ¿Ingenuos ellos o discriminados nosotros? Que carajo, estábamos frente a un músico entregado al D.F. Ya sabíamos que iba a presentarse en Rhodesia, pero como tal, el bueno era aquí.




Pional 

Pional solto en una hora un set de buena música, capaz de hipnotizar y a la vez hacer bailar. Beats armónicos. Se dijo agradecido por el espacio, y del otro lado la reciprocidad lo lleno de palmas con las manos arriba. Las mismas que recibieron a La MiniTK del Miedo. Estos quizá hayan sido la nueva propuesta que más gusto, por todo: el concepto, el ambiente y la forma que suenan en vivo. Nrmal había cumplido con lo dicho: Llevarnos algo nuevo y refrescante de todo esto. Lo hicimos. 
El set de Trillones, las trompetas increíbles de No Zu, el pop más surreal de Hidrogenesse... 
Nuevas perspectivas para nuevos oídos. Meta cumplida. Las propuestas habían dado todo de sí, y se habrán quedado en el subconsciente de muchos asistentes. Llegaba el cierre. 
Silver Apples y Blood Orange. Bandas casi de culto. Estaba destrozado por caminar por 12 horas y al pendiente de lo último. Nrmal estaba a dos presentaciones de dejar la ciudad... 



Silver Apples 

Se fue con un set de música de los 70's como en cápsula del tiempo. Se fue con el sonido extraño de los reverbs de Silver Apples. Se fue con su gente llena de satisfacción. Blood Orange termino el trabajo. Y nosotros el nuestro. Partieron a Monterrey, donde es su hogar. Nos mostraron un poco de la escena nativa. Nos dejamos maravillar. ¿Será el primero de muchos? No sabemos, habrá que aguantar. Caminando a la salida reflexionas todo lo ocurrido. 

Es, sin duda, una muestra de los que puede llega a hacer el verdadero amor al arte. 

Nrmal es Nrmal y no tiene porque cambiar.